Las excesivas telarañas y el polvo me desalientan a entrar, pero como nunca me molesto ensuciarme, here i am. En la radio escucho al puto lindo, viejos audios hacen revivir aquel hermoso romance. Nostalgia y alegría, eso siento, extraño reirme sola a las 7am en el andén mientras aguardo el tren, y que la gente me mire como si estuviera loca. Me veo casi obligada a hacer memoria, ¿dónde estaba yo hace un año atrás? simple, en casa en la cama, tapada hasta la cabeza, sufriendo en silencio. La noticia me tomó desprevenida y con la guardia extremadamente baja, con lo cual el golpe me dolió tres veces más por lo menos. Llegaba del hospital, prendí la tv para distraerme y mientras hacia zapping ahí estaba ese maldito graf que ocupaba toda la pantalla, negación: no puede ser cierto. Y como ya estaba para la cachetada...lloré, me metí en la cama y me comí todos los programas de archivo. Siquiera atiné a ir a la facultad. Para esa época en mis días intentaba salir el sol, repentinamente se tornaron grises de nuevo, no tenía ganas de nada.
Unos días antes, el sábado 6 de junio a las 11am, esperabamos un parte médico, el primero, pero antes entramos a verlo, estaba en una habitación horrible. Trataba de recordar que había sido lo último que habíamos hablado, si lo había ignorado o había sido cariñosa. Fue un saludo nomás a las 17hs del viernes 5 de junio, estaba de pasada, venía de la casa de repuestos, a las 19hs recibimos la llamada.
Al fin un Dr muy jóven nos llamó, y nos comentó la situación, no podía salir de su asombro y decidió ser totalmente sincero, nos explicó absolutamente todo. Estabamos algo desesperanzados, pensando que bueno básicamente no la contaba. Estuvo un mes y medio internado (el cual le sirvió para dejar de fumar), todos los días lo iba a visitar. Ahora está acá, durmiendo a unos metros de mi cuarto, realizando su vida normal (free of salt and sodio), laburando como siempre y con el plus de gozar de un lindo cóctel de pastillas matutino, y estar simpático, él siempre fue tan serio, ahora está relajado, todos lo estamos. Mi viejo tiene apenas 46 años...
De estas situaciones "obstaculizadoras" uno puede aprender y cambiar objetivos, pioridades, puntos de vista, inclusive hay necesidad de replantearse a causa de x motivo? No. La vida intenta hacerme sabia, me impone que repudie lo efímero, y yo hoy... hoy ya no me ahogo en un vaso de agua.
jueves, 17 de junio de 2010
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1 comentarios:
Este post lo encontré muy personal, muy íntimo. No sé si es ficción o realidad, no sé si estás hablando en serio o te estás riendo. Es como que me perdí de algo. O como que levanté el teléfono y se ligó con una conversación familiar de la cual no estoy muy al tanto. De todas formas, Furcia, me gusta la manera que tenés de expresarte. Saludos.
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